Cómo convertirse en influencer

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Un dia abres una cuenta de la red social del momento; en mi caso instagram. Era el boom del verano 2015, lleno de fotos estilo revista y recetas saludables aparentemente suculentas, mujeres posando ropa en forma muy casual y el clásico de instagram “trabajando en mi oficina” (con una foto de su laptop y un café de starbucks, una de las tantas marcas asociadas a usuarios de instagram.

Voy a limitarme a opinar sobre los foodies , el # (hashtag) es un conector bajo el cual uno puede ver miles de fotos que usan la misma etiqueta, por ejemplo el #foodie “aficionado a la gastronomía”; allí pueden ver visitas a restaurantes o recetas de todo tipo con fotos normalmente atractivas.

Poco a poco la gente ha ido dejando de ver televisión por dos motivos: uno, al 90% de la gente le fastidia la publicidad, y ver unos 5-9 minutos de publicidad x hora de TV era un fastidio para millones de personas. Dos, la irrealidad de todo, desde el ama de casa feliz con el limpiador y la casa brillante; hasta el famoso de turno comiendo hamburguesas en la cadena mas económica del mundo. Todo mentira.

Aparecen las redes sociales y blogs y dan espacio a quienes están en su casa solo con un celular y acceso a internet para expresar lo que quieran: mostrar su hobbie, mostrar su trabajo, mostrar su vida, opinar sobre lo que le molesta en el mundo y lo que se les ocurra. Libertad de expresión en su máxima expresión.

Al otro lado de la pantalla, miles de usuarios con la libertad de leerlos y seguirlos, y hasta la posibilidad de interactuar con ellos (cosa que jamás podíamos hacer con los conductores de programas de TV que mirábamos).

En mi caso personal, abrí un cuenta para entretenerme mirando. Comencé a imitar lo que veía, salia a comer a un restaurante y ponía la mejor foto posible; tenía una cita con mi marido y lo hacia saber vía mi cuenta actual de instagram @genoveva_tenaillon , obviamente aclarando lo mucho que nos amamos, lo felices que somos y lo caro del restaurante donde salíamos. Con el pasar de las semanas (asi de rapido, ni siquiera meses) fui siendo más normal, más yo misma. Como estoy en el rubro gastronómico por ser pastelera, pero a la vez en el rubro fitness por ser personal trainer; la mayoría de las cuentas que seguía eran bajo el hashtag #fitfood y confieso que imitaba mucho de lo que veía, preparaba comidas a base de claras de huevo + avena + endulzantes y posteaba mis visitas al gimnasio. En semanas más empecé a interactuar con cientos de personas (tan solo en tres meses de abrir mi cuenta); muchos pidiendo consejos o siguiendo mis recetas y viceversa.

En algun instante, en tal solo 6 meses, noté que esta onda fitness que para mi era tan saludable, no lo era. Era un trastorno de la alimentación encubierto.

Acto seguido empecé a mostrar mis comidas más reales (normales) y en simultáneo aparece snapchat donde uno puede hablar libremente de lo que quiera. Así que me decidí a contar cómo había vivido con trastornos de la alimentación en la adolescencia y lo duro que fue tanto para mi y mi familia; en el video fui muy detallista, ya a esa altura (8 meses en redes sociales y una decena de miles de seguidores), no me interesaba “vender una imagen”; sino que me interesaba comunicar las cosas que había vivido para que otras personas que aún estaban a tiempo, hicieran algo de sus vidas. Ese video generó un impacto altísimo, decenas de nutricionistas me pidieron dar mi testimonio en sus blogs o redes, y así lo hice porque me pareció importante.

Seguí con mi cuenta, cocinando y subiendo recetas; algunos días recordando que la vida no pasa por lo que uno coma, o lo que pese, o los músculos que uno tiene. Algunos días reflexionando sobre las cosas que me parecen importantes de la vida, tratando de descongestionar tanta atención en la comida.

En el camino me hice amigos y enemigos. Aprendí mucho.

Había cosas que, ya pasado el año, me empezaron a impactar. Empresas que yo consumía querían enviarme productos gratis para que cocine con ellos (cosa que en realidad ya hacía). Me sentí una diva, como si me recibiera de famoso. Empezó con una marca muy famosa y se transformó en una avalancha de regalos comestibles.

En algún instante me di cuenta que muchas de las cosas que me llegaban nunca las hubiera comprado, así que deje de mencionarlas y en consecuencia, deje de recibir regalos.

Me fui enfocando en mostrar recetas sencillas, saludables y ricas. Cada tanto mostraba mis avances en el gimnasio, y aunque mi meta inicial es ser una persona activa, y convertirme en deportista, aún, a dos años, estoy buscando “mi deporte”, mientras me entreno para que cuando lo encuentre mi estado físico sea óptimo para tal fin.

Solo hay un espejo en mi casa, me veo hasta la cintura, no me miro al espejo y menos aún me saco fotos frente a él. Trato de no mostrar mi cuerpo y mi mensaje es muy claro: enseño a cocinar y llevar una vida sana dentro de los límites que yo considero normales. No categorizo las comidas ni hablo de las propiedades de alimentos, porque eso es trabajo de un nutricionista.

En el último año la cosa se puso picante (intenso). El mundo publicitario notó que el foco de atención ya no estaba en la TV, que la gente joven decide mirar el día a día de decenas de personas como ellos y no tanto las de la gente famosa. Compran los productos que uno muestra en sus redes, van a tu mismo gimnasio y hasta chatean en privado con una contandonos mutuamente nuestras aprehensiones, anécdotas, consejos. Es como tener muchos amigos virtuales.

El mundo de la publicidad nos puso nombre a aquellos que tenemos más de 10.000 seguidores en instagram: INFLUENCERS (influenciadores). A ellos les quedó claro que nosotros, como personas normales, tenemos un impacto grande en la gente; porque hemos dicho que X restaurante es malo, que tal marca no nos gusta o que ni por mucho dinero consumiríamos determinado producto. No estamos a la venta, al menos muchos de nosotros NO.

Empezaron a aparecer no solo regalos, membresías de gimnasios, ropa, ropa deportiva, regalos de pequeños emprendedores, celulares de última generación, muebles, autos, joyas… suena soñado para muchos, pero no es más que publicidad, y de la peor: encubierta. Muchas veces nos mandan cosas muy atractivas y nos piden que no digamos que fue un regalo (cosa que en muchos países ya está penado por ley).

A su vez aparecieron los contratos formales, donde una marca acuerda con su influenciador la cantidad de veces que será mencionada, de la forma que será mencionaba y el costo de dichas acciones por parte del influenciador.

Y quienes llegamos a este mundo de carambolas (casualidad, destino, como sea pero sin intenciones de lucro); nos encontramos completamente desorientados. Nos encontramos entonces en dos escenarios:

1- Si aceptamos, volvemos al principio. La gente odia la publicidad y más sabiendo que no tendrías esa oportunidad si no fuera por ellos (los seguidores). Pero al mismo tiempo uno brinda un servicio gratuito de proveedor de recetas y consejos sobre como cocinar o ejercitarse o tener una vida sana (en mi caso). El seguidor castiga, te deja de seguir, te insulta, te agrede. Y nos frustramos, no sabemos que hacer con todo esto. Estas cientos de personas demostrando su rechazo luego de haber pasado meses o años brindando contenido y leído sus cientos de mensajes y respondido todas sus dudas.

2- Si nos negamos, en algunos casos también nos frustramos, porque por no invadir a nuestro “público”, rechazamos cosas que nos gustaría tener, pero que no podemos pagar (porque seguimos siendo personas normales con trabajos normales, con ingresos medios y acceso limitado como el resto de nuestros seguidores). Sentimos que si aceptamos aquello que, aunque no encante, no podemos pagar al igual que nuestros seguidores, los estamos traicionando.

Existen algunos casos de influenciadores que aceptan cualquier cosa que luego terminan regalando porque, no solo sí podían pagarlo, sino que además NO lo hubieran comprado. Lo aceptan por el solo placer de recibir cosas de empresas, por ser “elegidos”; cuando no han sido elegidos, solo son un canal publicitario; y cuanto menos cuidan su canal aceptando muchas cosas por ocio u ambición, más baja la calidad del canal.

Otros decidimos hacer una análisis más fino de lo que aceptamos: en mi caso es, ¿lo compro o compraría?; en simultáneo, si lo consumo. Si lo compraría y lo consumo cuan regular es, porque hacer publicidad de algo que uso una vez cada tanto no le encuentro sentido, salvo que me paguen y darle el marco de formalidad que requiere, yo siendo honesta con mis seguidores, porque no son las empresas las que dan vida a mi canal, son los seguidores, y por eso decido pensar en ellos cuando voy a hacer un contrato o recibir un regalo. El otro filtro es la utilidad del producto… ¿por qué publicitar X marca de avena si es un producto que todo el mundo puede conseguir a diversos precios? salvo que la avena en cuestión yo la compre y sea accesible para todo el mundo. Otro filtro es utilidad+costo; si el producto es útil pero es caro y el mercado ofrece otros de igual calidad por mucho menos plata, aunque me paguen, no acepto promocionarlo.

Estas cosas el seguidor casi nunca las sabe o no las valora; cada influenciador tiene su meta u objetivo: yo quiero ayudar a la gente a llevar una vida sana, sin resignar el gozar de la comida, el salir a comer, el ser libres de elegir, el disfrutar. Si a través de este canal hay cosas que puedan generarme dinero, genial, si puedo ayudar a algun emprendedor, genial. Pero tengo claro que sin la aprobación de los seguidores, los influenciadores no existimos, por tal motivo me encariño con muchísimos de ellos, lloro cuando recibo agresiones de algun tipo, o reacciono e insulto a otro tipo de agresiones.

Porque yo no me llamo influencer, yo no quiero ser un canal publicitario. Soy una persona, no me cuido de lo que digo porque mi cuenta siempre tuvo la misma línea: esta soy yo y este es mi estilo de vida, te comparto las recetas que cocino en mi casa para mi y mi familia y te abro las puertas de mi casa para que te diviertas de algunas situaciones.

¿Qué pido a cambio? Que me respetes, que si no te gusta lo que hago, digo o muestro; recuerdes que tu libertad termina donde empieza la mía. Así que limítate a no mirarme, seguirme y hablar de mi porque yo no me meto en tu vida (y podría hacerlo, tan solo necesito tu nickname para averiguar muchísimas cosas sobre ti). Soy persona y por lo tanto tengo derecho a enojarme e insultarte de vuelta si tu lo has hecho; soy humana y tengo derecho a sentirme triste o poco valorada si una receta no tiene buena recepción; soy humana y tengo derecho a querer mostrar lo que quiera, mientras ello no incite a otras personas a atentar contra su salud física y mental.

Es un mundo muy nuevo el de las redes sociales, aún no existen suficientes leyes que protejan a los usuarios (incluso hay leyes, cada vez mayor contratación por parte de la justicia de peritos cibernéticos; leyes que delimiten las publicidades que se hacen). Es una nueva realidad que está creciendo a pasos agigantados, que genera muchas emociones en los usuarios, peleas, insultos, guerras de egos. Incluso muchos psicologos estan estudiando el impacto que este mundo virtual genera en nuestras vida reales y en nuestra psiquis. Muchos ya están trabajando el manejo de la frustración, porque es una realidad manipulable, muchos muestran vidas perfectas, muchos se esconden en la pantalla para liberar su frustración personal y se agarran de ciertos personajes vulnerables para insultarlos en forma libre y gratuita.

Es un tema a nivel sociológico super apasionante y podría seguir horas escribiendo porque como ex estudiante de psicología y futura estudiante de periodismo y nutrición, me apasiona ver como se generó un mundo virtual con personas reales, que quizá nunca sabremos si el mundo real y el virtual en algun momento están tan ligados como para que nuestro comportamiento detrás de la pantalla tenga consecuencias a nivel legal.

Los invito a opinar debajo, no habrá comentarios bloqueados, me interesa saber qué imagen tienen de estos personajes llamados influencer, qué es lo que más les gusta de ellos, o qué es lo que más molesta.img_1062

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21 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Haidaly dice:

    Ovación de pie!!!!! Me encanta que seas sincera y que también exijas respeto de los seguidores, pues muchas veces se nos olvida que detrás de las cuentas hay una persona de carne y hueso. Personalmente no me gusta cuando se ponen de haters con otras personas o pierden la idea del impacto que sus palabras, imágenes y recomendaciones tienen.

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    1. Si, en verdad uno no debería dar el mas mínimo interés. Pero nos sobrepasa muchas veces

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  2. Macarena Arenas dice:

    Que fuerte todo esto, me recuerda cuando tenía 14-15 años y estaba súper de moda tener fotolog, y si te seguían cientos de personas eras el más popular, cuando en la vida real con suerte conocías a 10, cuál es la idea? Yo entiendo que haya una revolución frente a una nueva plataforma, pero siento que también nos aleja tanto de la realidad, es frustrante, porque si no tienes la madurez necesaria, esa huea te consume y terminas viviendo una vida de mentiras. Por suerte creo que yo tengo esa madurez, y soy selectiva a la hora de aceptar nuevos amigos en mis RRSS, pero hace unos años tengo otra cuenta de ig muy poco concurrida debido a que subo contenido super esporádicamente, y la verdad si te afecta el ego el hecho de no ser tan “popular”, pero ya hace tiempo aprendí, que todo esto es marketing, así que ya no me preocupa tanto, sigo siendo feliz con las 2 fotos que subo cada 6 meses y los 4 likes por foto 😂 Lo importante es siempre ser uno mismo, y créeme que eso uno como usuario lo valora, al menos yo SI valoro eso de tus cuentas, sigue así! Un abrazo

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    1. Eso me planteo cada tanto, mi vida

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    2. Esta ajena a esto… Con lo cual explicó los temas mas laborales del ser bloguero.

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  3. Maritza Valdés dice:

    Me gusta mucho leer tus posts, tanto que ya rallo siguiéndote en todos lados jaja. En mi opinión, me molesta mucho eso que mencionas de promocionar muchas cosas, y de repente no tienen nada que ver con el contenido de canal. Cómo por ejemplo, un canal de recetas y promocionan un auto o uber/cabify o que se yo. Más aún cuando la gente que lee es de región, cero sentido. Si, encuentro que si te dan algunas cosas por canje, y de verdad son buenas y útiles, no hay mal en ello, al fin y al cabo compartes tu trabajo gratuitamente (espero.. jaja o me llegará la tremenda cuenta jaja) y si te pueden mandar cosas que te ayuden, feliz.
    Sigue siendo como eres, compartiendo tal cual tu forma de ser, chistosa y honesta. Hago casi todas tus recetas porque son muy fáciles y con ingredientes no caros y que se pueden encontrar.
    Mucha paaaz para ti !

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  4. Carol dice:

    A mi me caaaaarga la excesiva publicidad a productos qje hacen ultimamente. Se nota tanto q les pagan o que obtienen algo. De plano me digo “te lo está tratando de vender, no lo pesques”.

    Otra cosa que me carga es que sientan que es obligación darle like a sus publicaciones. Primero porque no todo lo que hacen me gusta y dos porque aunque me guste es mi opción dar o no like. Me carga cuando dicen “es que trabajamos para uds, para darles recetas” y también es mentira, lo hacen por uds, porque ganan seguidores y con eso regalos y plata.

    Igual valoro tu honestidad, porque el resto vende la vida perfecta.

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    1. Yo se la lata de la publicidad, a veces (bah algunas) la necesitamos para poder sostener esto como un trabajo. De todos modos al menos yo dentro de ciertos límites y obvio cosas que uso. Me re acuerdo que me ofrecieron como 5 tratamientos de belleza y digo para que? Son caros, yo no puedo pagarlos y como los promociono si ni siquiera lo haría???? Te super entiendo, la publicidad es un fastidio, aunque hay datos que dan otras blogueras que me sirven 😜 (mas que nada donde comprar los frutos secos o tagatosa mas barato)

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  5. Camila acuña dice:

    Hola! Me encanto el post, yo hace un año empece a hacer videos y todo el cuento pero hace un mes me di cuenta de esto que dices en el post, instagram y youtube paso a ser la tv, lleno de niñas flaquisimas con trastornos alimenticios y propagando un estilo de vida “perfecto” que si te pones a pensar… estan locas!!!! Publican hasta cuando van al baño! Me llego super duro este pensamiento y decidi dejar de sufrir cada vez que no podia grabar o subir una foto. Por eso decidi subir lo que yo quisiera cuando se me de la gana y no seguir los estereotipos propuestos por estas influencers y estos malditos gringos que estan locos. Me uno a ser mas natural, mostrarse como eres y listo

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    1. Claro y si salen cosas buenas como trabajo o pago o regalos, siempre dentro de lo que harías, genial. Pero yo igual me desestrese porque como se que no me pagan, lo hago cuando y como quiero

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  6. Ly dice:

    Debo ser un poco bicho raro, soy de las que te sigue y ve tus historias en instagram porque te encuentro entretenida y muchas veces me mato de la risa con tus arranques, más que por lo que promocionas o cocinas. Aclaro que amo cocinar y tus recetas me parecen fantásticas pero soy más bien lechona, así que no es mucho lo que replico de lo que hacen las blogeras más fit. Dicho lo anterior, entiendo y me molesta cero cuando reaccionas contra un seguidor que te dijo alguna imbecilidad, soy de la idea de que cada cual, aunque sea parte de su trabajo, tiene el derecho de manejar sus redes sociales como se le de la gana, si a alguien por ahí le molesta puede usar el dedito y pasar de largo.
    Me parece que muchos seguidores de influencers (muchos, no todos) se creyeron el cuento y van por ahí de tiranitos del like, pensando que ustedes tienen que esforzarse por agradarles y vivir en función de ellos. Has visto pelotudez más grande? Como si la vida de los demás girara en torno a ellos! Son como el mino celoso que hincha cuando no le contestan el wsp a la primera. Al menos yo creo que no guardarse ciertas cosas es sano y que al que no le guste puede largarse a juzgar a otro lado, donde si le hagan caso.

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    1. Totalmente!!! Voy a salir en foto de manifestación diciendo “wea mía si quiero likes” 😂 se armo las últimas semanas una guerra de seguidores que hacen pataleta porque”pongo like si quiero” vs blogueras “no subo recetas si no ponen like”. Ejemplo perfecto del tiempo que nos estaría sobrando o mal aprovechamos. Yo no pienso subir mas recetas a instagram 💅🏼 encontré una nueva plataforma y me vino al pelo!!!!

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      1. Ly dice:

        Jajajaja créeme que te imagine con el cartelito! Si tanto valoran su like que vayan a googlear recetas a ver si alguien les explica todo detallado incluso cuando preguntan tonteras como: yo se que la base de eso es harina pero que pasa si no le pongo harina? O algo como: con que puedo reemplazar el plátano? En una receta de flan de plátano! Les envidio la paciencia, yo no podría. Bueno, por algo no soy influencer de nada 😉

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      2. Es que yo mas que influencer me gusta enseñar a cocinar, por eso la paciencia 🙂

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  7. Olga dice:

    El problema es que algun@s “influencer” se creen mucho el cuento y pasan a ser “divas” y en la vida real son unas pesadas (nombraría a algunas, pero son tus amigas😬)
    Se les olvida que ser famoso en redes sociales, es como ser millonario en Monopolio! Me gusta la gente como tu, que trasparenta lo que son en realidad…sin máscaras y sin creerse famosas, porque en realidad, no son Diana Boloco! 😂😂😂

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    1. No que pena que te pase con amigas mías! 😦 en todo caso se que todas ellas son buenisimos gente ❤ pero si que lata el divismo, a mi igual me pasa con gente que sigo… Mismo las famosas, la Vanesa Borgi es un encanto y la mina podría creerse la muerte, es lo mas sencilla que vi en mundo famosillo. Quizá como nunca soportaría tener crédito por ser alfo que no soy, prefiero ser bruta y poco cool pero el que me sigue, sabe lo que soy. Gracias por leerme!

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  8. Dtravelart dice:

    Debo confesar que me molestaba cuando alguien dejaba de seguirme aún lo estoy procesando pero más allá de eso admiro la vuelta a la rueda que le has dado a esto se nota que no andas preocupada de nada más q compartir tal cual eres espero que llegue el día de tener un poco de ti respecto a que me de lo mismo ser yo en redes sociales seguramente es inseguridad o baja autoestima o simplemente soledad solo sé que Instagram es un arma de doble filo que me abre el mundo pero tiene su lado oscuro! Cariños y gracias por animarme a cocinar sano para mí papá

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    1. Nooo es obvio que nos pongamos mal porque nos dejan de seguir o no nos ponen líkes, somos humanos y necesitamos validación constante de la gente que nos rodea… Quien diga lo contrario te aseguró que miente. Lo importante es afirmarse de la vida real, de tu familia y amigos… Si tienes validación de ellos no necesitas mas nada! Un abrazo

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  9. Andrea Merino Véliz dice:

    Fabulosa, la verdad es que se nota cuando los Post, historias y etc están hechas con amor, dedicación y son reales, en lo personal respeto muchísimo el trabajo de cada persona que sigo porque entiendo muy de cerca todo lo que implica una foto, un pequeño vídeo incluso contestar mensajes internos, es normal que reacciones como te de la gana a los comentarios no siempre son “buena onda” pero los que te seguimos porque nos aportas alegría, contenido y conocimientos agradecemos tu dedicación, que seas sincera con tus recomendaciones, pasión y que a pesar de los pesad@s que te siguen solo para molestar, sigues.
    Gracias por ser como eres, sincera, chistosa, real, cariños miles

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  10. Constanza dice:

    Geno !!!

    Estudio Publicidad y entiendo perfecto este mundo.Ustedes,”Los influencers” tienen más llegada a la gente porque se muestran tan cual,sin un “maqueteo” previo (la mayoría,esa es la idea),y hoy la gente,mientras más cercano a lo “real” sea,mejor.Como dices,la gente está aburrida de avisos que vendan vidas perfectas,familias perfectas,casas perfectas.Hoy la gente premia la transparencia y empatiza con situaciones que la gente común y corriente vive a diario.Por eso en lo personal concuerdo al 100% contigo,una vez que un influenciador comienza a publicitar marcas que este mismo no consumiría ni compraría,pierde valor y credibilidad,ahí es cuando decimos,”este se vendió al sistema”.

    Geno sigue así,gracias por enseñarme y enseñarle a la gente que las cosas escenciales en la vida no van en tener un estado físico perfecto,ni el dinero que ganamos ni mucho menos actuar para generar la aprobación de otros.

    Ahora solo falta enseñarle a la gente,que la vida vale mucho mas que un “like” ,que dejen el ego atrás,que abran los ojos y que comiencen a compartir con sus seres queridos.

    Grande Geno un abrazo grande !!!

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    1. Gracias, el otro día hablaba con una amiga bloggers, que me encantaría ser famosa pero no para ganar mas plata o conseguir cosas más onerosas. Quiero exactamente como me describiste, que la gente sienta al menos por instantes que la vida es muy valiosa como.para despercidiarla persiguiendo ideales inalcanzables. Cariños, gracias por leerme 🙂

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