Es un buen día para empezar.

Me siento insoportablemente cursi y ridícula por tener este nivel de emoción pos  primera corrida de 10Km.

Muchos saben de mi pasado (y si no, les dejo el link Confesion en snapchat pero como que a nadie le queda claro cómo pase de tener TCA (trastornos de la conducta alimentaria), a recuperarme, ser la chica fat food, y terminar siento “deportista”.

Tengo (en realidad muchas), pero una amiga que siento como a una hermana; ella ha sabido sacar lo mejor de mi (medio a los golpes, pero vale). Ella es en gran parte lo que siempre quise ser (y de a poco me acerco, sin dejar de ser la Geno desordenada que eso no se cambia); es voluntariosa, perseverante, temperamental. Eso la llevo a practicar cantidad de deportes de resistencia, entre ellos el running, y cada puto dia que salia a correr (a las 20hs, despues de jornadas largas y tediosas en la oficina, la mina salia a correr, cosa inexplicable para mi); me llamaba por telefono para invitarme. Yo a veces ni atendia porque ya estaba en la cama instalada con mi bandeja de comida y lista para el sobre. De verdad me resultaba inhumano lo que ella hacia. Pero lo hacia, al menos, dos veces a la semana. A veces tenia la mejor voluntad y me decia que hagamos el circuito caminando… yo nunca salí con ella. A veces me reia (con onda, obvio), otras apagaba el celular para no tener que decirle que no por centecima vez. Anita es lo maximo! ella nunca se canso de motivarme.

Hasta que un buen dia quedamos embarazadas (casi al mismo tiempo, como las mas BFF, sin querer pero felices de compartir ese momento tan importante en nuestras vidas). A los 4 meses yo ya tenia como 8kg encima y no soportaba estar parada ni cinco minutos. Mi vida transcurrió entre la cama, la tienda que tenia en Avenida córdoba (a la vuelta de mi casa) y el sofá de mi departamento. Anita tenia 4 meses y nadie se daba cuenta que estaba embarazada, ya no corría por seguridad pero caminaba unos 15km al día, al trabajo ida y vuelta.

Cuando estábamos en 7 meses (30 semanas) a ella recién se le notaba que tenia pancita; y yo parecía que iba a parir en cualquier lado, en cualquier momento. Me costaba moverme, me pesaba el cuerpo, en verdad el embarazo era una pesadilla donde yo cargaba una tonelada de peso para traer una vida a este mundo. Anita continuaba su vida como siempre, salia de noche, caminaba, trabajaba. En esos instantes me dije a mi misma “cuando nazca la porota (Lucy), voy a empezar a hacer deporte”…

Y no espere mucho tiempo; mis primeros dos meses como madre fueron una pesadilla: encierro, sueño, sobrepeso… estaba al borde del delirio (y no exagero, hubiese dado lo que sea porque alguien me de una mano en esos momentos, el puerperio es muy duro y solitario). Anita tuvo a Monchis y a los 5 dias nadie notaba que había sido mamá (a mi a los dos meses todavía me creian embarazada, un espanto, no quería ni ir a la verdulera). Ella seguía su vida normal, preparándose para volver a correr de a poco salia a trotar… en verdad sentía que debía empezar a seguirle los pasos.

Asi que me compre un fular y empece a caminar con Lucy bebé, caminaba horas por Buenos Aires, me sentaba, tomaba un café y seguía. E, increíblemente, volvía a mi casa de mejor humor y con más energía.

A los 6 meses llego la hora de la separación más difícil de mi vida (y si, ami, te estás enterando ahora cuanto me dolió separarnos). Me vine a vivir a Chile, y Anita se fue al campo. Nuestros destinos nos separaban por primera vez y por muchos kilómetros; habíamos echo el colegio juntas, empezamos la universidad juntas, nos casamos con un par de amigos, gestamos nuestro primer hijo juntas (incluso, nos acompañamos a las ecografias cuando los maridos no podían). Llegó el momento de partir y ya no tendría el apoyo, la compañía, la cercanía y hasta los regaños por floja de Anita. En el aeropuerto al momento de despedirnos llore con el corazón quebrado, ya no seriamos vecinas, ni nuestros hijos se criarían juntos. Estaba tremendamente feliz de vivir en Chile porque es un país del que me enamore el primer dia que pisé (años antes de vivir acá)… pero cortar ese vinculo fue lo mas difícil de la mudanza.

Asi que al mes de llegar, aburrida porque mi marido pasaba poco tiempo en casa, solo tenia una amiga y apenas la conocía… me compre un par de patines y comencé a andar por las calles de Santiago con mis patines y mi guagua en cochecito. Y eso me hacia sentir muy feliz, le contaba a Anita los kilómetros que había echo cada día (aunque en realidad desde que llegue a Chile no hablo tan seguido con ella, porque cada vez que lo hago se me hace un nudo en la panza, con mis amigas en general y mi familia… siento que una parte de mi quedo con ellos y cuando hablamos de repente no se quien soy, si la que soy o la que quedó allá -una Geno más indefensa, mas necesitada de cuidados y atencion-).

Empecé a trabajar (en negro y por tan solo CLP$1500.- la hora, osea, un boleto de metro ida y vuelta); en el mismo jardín donde tenía a Lucy; cuidando un grupo de niños de entre 4 y 8 años que, al salir del colegio, no tenían  donde ir porque sus papas trabajaban. No me importaba la plata, a medida que conocía a los niños me daba cuenta que tenia que hacer algo por ellos… lo único que querían era un dispositivo electrónico para jugar o mirar videos. Así que empece a inventar juegos, algunos de los chicos tenían un notorio déficit atencional, asi que buscaba la manera de mantenerlos atentos al menos dos horas al día jugando y moviendo el cuerpo; me gastaba mas plata de la que ganaba comprando pelotas, sogas, elásticos… chucherías para hacer juegos de movimiento. tambien empece a cocinarles, veía que sus meriendas consistían en paquetes de galletas y jugo de caja, y eso, me resultaba escandaloso. Hice mis primeros budines con plátano y avena, ponía chispas de chocolate, hacia cupcakes saludables llenos de colores… trataba de invitarlos a comer algo mas casero (no tenia mucho éxito, lo admito, pero al menos los juegos los mantenían activos).

En esa época me dio una de las tantas locuras de mi vida: “quiero ser personal trainer”!!! quería tomar un curso, capacitarme y que mi vida consista en inspirar a las personas a cambiar su estilo de vida… obviamente el primero en ser consultado fue mi financiera: mi marido; quien me dijo que estaba loca si yo no había pisado un gimnasio en la vida. Fui a mi segunda fuente: mi grupo de whatsup de las amigas de toda la vida, entre ellas, Anita… quienes (por unanimidad) me alentaron a hacerlo, ellas siempre supieron que cuando algo se me mete en la cabeza puedo contra todo, incluso contra mi misma que soy mi mayor dificultad. Asi que fui a mi tercera fuente, ya que el financista no iba a apañar tremenda locura, mi segunda chance era con mi papá… estábamos cerca de mi cumpleaños (nunca pido regalo de cumpleaños así que me pareció que era oportuno hacerlo por primera vez), le pedí que me regale U$$ 1.000.- para financiar el curso de un año de personal trainer. No fue necesario dar explicaciones, mi papá siempre creyó en mi y por ultimo era un regalo, aunque no lo hubiera logrado, el cumplió su parte de papá.

Me inscribí. Empecé. No sabia para que era cada maquina del gimnasio, no conocía los circuitos energéticos del cuerpo y, hasta me atrevo a decir, no sabia lo que era un musculo ni para que servia. No conocía los tiempos de la música, cuando el profe me hablaba de la blanca y la negra juro que sentía que entendería mejor a un arabe… pero aun asi no falté a ni una clase. Y pasó el año, comencé a practicar Spinning en el gimnasio de barrio (y me enamoré), hacia pilates, cambie mi alimentación; me levantaba a las 6:30AM para llegar a clases, trabaje unos meses gratis en un gimnasio a modo de pasantia; cambie los roller (patines) por unas buenas zapatillas, corría cuando estaba de mal humor y llegaba a casa como nueva.

Diciembre de 2015. Lo logre!!! con titulo, fiesta de graduación y todo, finalice mi capacitación como entrenadora personal y como coach en fitness colectivo… y fui por más; ese verano me certifique en Pilates mat y en Spinning.

Trabaje muy poco como personal trainer, pero mientras buscaba clientes jugaba con mi cuenta de instagram, gracias a la cual, conocí cantidad de gente maravillosa, entre ellas a Min, que es como mi nueva partner en todo; a Pia que es como mi voz materna, mi mentora, a Varinia, quien me alentó en todo momento, me llevo a la tv y difundió mi trabajo siempre sin dudar de mis capacidades (aun sin conocerme); a Naturisimos, quienes hoy se distanciaron de mi, pero fue con quienes empecé las clases de cocina y gracias a quienes termine donde termine (en parte)… y una larga lista de gente y oportunidades de trabajo que, hacia 20 años atrás, eran sólo sueños.

Quiero darle las enormes gracias a Anita porque en mis peores momentos, ella juraba que yo era la mejor… dicen que basta que una persona crea en uno para progresar; yo tuve mucha gente que siempre creyó en mi. Pero el día que yo creí en mi misma, ese día, empecé a llevarme el mundo por delante.

Pero todo comenzó gracias a mi amistad con esa maravillosa mujer de acero!!! Amiga te quiero tanto que no me cabe en el cuerpo!!!

Esta reflexión la comparto echa un mar de llantos, pos primera carrera, pensando que SIEMPRE el limite lo pone uno, sólo cuando entendí que si lo crees, lo creas… ese día mi vida cambió, nunca más me deje vencer por el miedo y la inseguridad. Hacer el ridículo me importa una mierda, y si, en el camino tengo que dejar gente atrás en mi vida, que así sea… porque la vida pasa y nadie hará nada por nosotros; así que hay que empezar a vivir con la intensidad de que fueras a morir en cualquier instante. Porque esa es la única certeza que tenemos: moriremos en cualquier minuto, y el arrepentimiento es el más cruel de los sentimientos.

 

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Sil dice:

    ¡Bravo Geno, Anita y bienvenidos los cambios positivos! Besos y abrazos desde Ushuaia ❤️🙋🏻

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    1. awwww me encanta que me leas!!!

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  2. Alma dice:

    Sabes Geno, es muy interesante leer y notar como no hace falta volverse ajeno a quien uno es, o querer negar una parte de quienes somos. Me parece muy constructivo y valioso que hables de Geno, en distintos tiempos, aceptando y entendiendo los cambios, dandoles valor, tal vez no coincidiendo con la Geno que fue, pero si respetandola y entendiendola como parte de la Geno que esta hoy. De mas esta decir, una vez mas, que creo que tu experiencia te ha dado mucha base como cimiento, y es a partir de ahi de donde estas construyendote. Un abrazo inmenso!

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