1340 dias con Lucy (historia de un comienzo)

el

Cuento los días porque cada uno es un tesoro.

Crecí con la rebeldía de no querer formar una familia, dolida por experiencias poco felices en la infancia y adolescencia, tenía conciencia del daño que los padres causan a los hijos; del daño que nos causamos como parejas y no quería ser cómplice de eso. Ideaba mi vida en absoluta soledad, así me aseguraría no lastimar a nadie como me habían lastimado a mí.

El problema fue que uno puede controlar muchas cosas: pero los sentimientos no pueden controlarse. Y cuando apareció él, fue el principio del fin. Conocerlo después de una vida destinada a encontrarnos fue como el big bang de mi pequeño mundo donde todo estaba bajo control.

Un 3 de mayo del 2002 me confesó que no le interesaba mi amistad, robándome el primero de millones de besos dados en los últimos 14 años.

Me di cuenta que estaba perdida cuando meses después de ese beso hablamos de futuro y yo no estaba en el suyo, justamente, porque no quería formar una familia. Y él tenía muy claro que quería casarse y tener hijos. Fue un trance tormentoso… Hasta que me rendí, enamorada de lo bien que él me hacía, de la calma que traía a mi vida.

Nos casamos con todas las pompas y fui muy feliz.

Decidimos tener un bebé y las cosas se pusieron raras; producto de mí hipotiroidismo el médico me dijo que para quedar embarazada tenía que hacer un tratamiento hormonal, cosa a la cual me negué porque si estaba convencida que aquello que está destinado a ser, será.

Un mes después no me llegaba la regla y no tenía la más mínima preocupación ya que no era posible estar embarazada; ya había pasado el martirio de llorar con decenas de test de embarazo negativos y ya no me inquietaba el asunto.

El me pidió que lo haga una vez más, convencido que ésta vez sí sería. Accedí porque no me costaba nada. Una mañana de 17 de enero de 2012, me desperté 5:00AM sintiendo “olor a lluvia” (olor a tierra mojada, aún no llovía pero la humedad de Buenos Aires permitía ese olor); voy al baño y tenía mi test listo para ser orinado. Le pongo el pipí y me voy a tomar agua, vuelvo al baño preparada para ver una raya como unas varias decenas de veces y me topé con la sorpresa más grande de mi vida: el test tenía dos… 2… DOS!!! Rayas! Aún así completamente incrédula pensé que la cosa andaba mal. Así que lo desperté y le dije, anunciando que el test estaba malo y que vaya a comprar otro. Volvió con 3 test, me hice uno y volvieron a aparecer las dos rayas. Espere un rato, no me permití una gota de ilusión; volví a hacer otro: positivo.

Él se fue a trabajar sabiendo que sería papá y yo convencida de que había un error me fui a ver a un médico; me sacaron sangre en la guardia de la clínica Bazterrica y me advirtieron “si el número da más de 5 anda a ver a tu ginecólogo “; 3 horas después voy a retirar mi examen y el número arrojaba 3.000 y algo!!! (????), llamó a mi marido pidiéndole que busque en Google que significaba eso. El me responde que asuma que estoy embarazada y yo seguía sin creerlo. Corte el teléfono y llame a mi psicólogo contándole sobre el examen y él, tan amoroso que era, ex médico obstetra devenido en psiquiatra, me anunció con una voz que expresaba mucha alegría “Geno, estás RE embarazada!!!”. Me senté en el cordón de la calle y lloré, lloré un poco de felicidad porque eso que había imaginado sería: iba a ser mamá. Llore asustada porque no lo esperaba, si hacía un mes me habían dicho que no era posible?! Estaba sucediendo de todos modos.

No estaba segura de cómo sentirme, aún no me hacía a la idea de que eso fuera real. Así que corrí a la casa de mi abuela: entre corriendo alterada a la cocina llorando “abuela, estoy embarazaba!” Y por primera vez la vi llorar, me dijo que ya lo sabía, que lo imaginaba y que me quedara tranquila que iba a ser una buena mamá. Lloramos un rato en silencio y volví a mi casa.

Pase 24hs encerrada y desconectada. Aún no sabía si gritarle al mundo que iba a ser mamá o guardarlo en secreto en caso de que algo malo pasara. Un día después se lo conté a mis amigas, lloramos entre varias, contentas y asustadas; siempre fui la consentida del grupo, como la más niña… Y ahora la pequeña Genito sería mamá, ninguna se hacía a la idea y a su vez todos sabíamos que todo saldría bien.

Luego llegó la noticia a mi familia: vi a mis papás eufóricos por primera vez, gritaron y se abalanzaron a abrazarme.

Los meses que siguieron fueron los peores de mi vida: primero los síntomas, a los pocos días de saber que estaba embarazada me convertí en una máquina de vomitar, en serio, es asqueroso pero no podía ni sentir un olor que vomitaba, y eso duró como dos meses… Se imaginan dos meses con un sueño anormal y vomitando varias veces al día? Fue una pesadilla.

Al segundo trimestre se suponía me sentiría espléndida y llena de energía; cuando me hago la ecografia de los 4 meses me dicen que en la cabeza del bebé hay unas bolitas de agua, que no me asuste pero “hay que estar atentos”… Obviamente me asusté y me hice a la idea de que podía tener un bebé enfermo.

Aún así por ese tiempo la llamamos Lucy, ya que se movía mucho cuando escuchaba la famosa canción de los Beatles.

Pasaron los meses y las bolitas en el cerebro de Lucy desaparecieron; me dispuse a disfrutar de mi embarazo (ya estábamos entrando en el sexto mes), empecé a salir y a tener más actividades… Un mes me duró el goce.

Acababa de cumplir los 7 meses y estaba cocinando (casi no había cocinado en todo el embarazo) y siento que mi ya prominente panza se pone muy dura y me acuesto en la cama, sentí un dolor muy fuerte y enseguida supe que algo estaba mal. Fuimos al médico y me dijo que tenía contracciones, la ecografia daba resultados normales y el resto de los exámenes también. Me mandaron a hacer reposo y ya bastante cansada con esta experiencia de embarazo que venía siendo agotadora y frustrante, lejos de lo que todas las revistas y blogs sobre maternidad relataban. Mi embarazo era un asco, me sentía mal hacia 7 meses y ahora me faltaba esperar en la cama a que mi bebé no salga antes de tiempo.

Espere, fui paciente y puse toda mi energía en pensar que Lucy estaría bien. Ella desde adentro se movía enérgicamente dándome la señal de que estaba llena de vida.

Hasta que una mañana me desperté preocupada por la falta de movimientos (es que Lucy daba señales las 24hs y ya sabía que mi chica no sería una chica fácil); llame a mi matrona y me dijo que si percibía 5 movimientos en una hora, estaba todo bien. Pero supe que no estaba todo bien y me fui a la clínica para hacerme un monitoreo. Me acompañó mi marido, como que percibió mi preocupación que era muy auténtica y no una falsa alarma.

Luego de quince minutos de monitoreo normal, justo en el instante en que le digo a mi marido “que verguenza, ahora van a pensar que soy la típica primeriza con falsas alarmas”, en ese instante los latidos de Lucy empezaron a bajar, eran cada vez más débiles y con mi marido nos mirábamos callada dos preguntándonos si eso estaba pasando. En ese preciso instante entró Lucía, la obstetra de turno y sin dudar me sacudió la panza. Los latidos de Lucy se normalizaron y empezó una ronda de estudios y visitas de todos los obstetras que pasaron por los Arcos ese 16 de agosto. No le avisamos a nadie, estábamos solos preguntándonos si saldríamos de ahí con un bebé en brazos ó un agujero en el alma. Yo pensaba que la vida había sido demasiado hostil conmigo y necesitaba que ésta vez las cosas salgan bien.

A las 20:00hs. Se hace el cambio de turno en la clínica y el jefe de guardia obstetrica entró en la habitación donde hacía unas diez horas me monitoreaban; mira el electro de Lucy, me acaricia la cara y me asegura que todo va a estar bien.

Normalmente detesto el contacto físico con extraños; pero esa caricia me dio calma.

Dos horas después entre en una cesárea muerta de miedo con lo que nos encontraríamos cuando me abran. Y apareció Lucy, y mis primeras palabras fueron “está viva?”; sólo veía una bola rosada y se la llevaron rapidísimo. Encontraron un nudo real en el cordón que le cortaba el oxígeno a medida que el bebé gana peso. Aparentemente es algo poco frecuente y ella nació con stress respiratorio.

Desde ahí no importó nada, Lucy estaba entre nosotros y yo no permitiría que nada ni nadie le haga daño.

Por toda esta historia es que agradezco por estos 1340 días con ella, y ahí tienen la respuesta al porqué me niego a tener más bebés, aún a pesar que la maternidad es inexplicablemente lo mejor que me ha pasado y que adoro los niños y las familias numerosas…

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Lucy ya tiene 3 años para 4 🙂
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30 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Las amo con todo mi corazón ❤

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  2. Yamila dice:

    Bello y emocionante. Lloré tanto y eso q no tengo hijos, todavía.

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  3. Ale dice:

    Geno como te sigo en snap 👻 Siento que te conozco ame la historia ❤️

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  4. Fer dice:

    Que hermoso. Estoy con el pecho apretado!!! Lucy es preciosa!

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    1. Lucy es lo más de lo más!

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  5. Celeste dice:

    Hermoso y emocionante relato!! te quiero amiga!

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    1. Yo también te quiero<3

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  6. Genito! Tu historia te verdad me llegó,. Estoy en la etapa de la vida por la que tu misma pasaste: no quiero bebes. Es ese miedo a causarles dolor, el que a veces nos han causado nuestros padres, el miedo a saber si nos volveremos como ellos. Pero debo reconocer que la primera vez que vi a Lucy en tu Snpachat el corazón se me lleno de una emoción inexplicable (fue bonita eso si jajajaja).
    De verdad te admiro mucho como eres como madre, el que le enseñes cosas tan importantes: ser feliz con cosas simples, jugar, reír, querer a los animales.
    Si hubo alguien que me hizo replantearme el tema de la maternidad y de la vida en pareja (es un tema y miedo en mi vida que aún estoy superando), fuiste tú y tus hermosos desayunos de mandalas en Instagram.
    De verdad espero conocerte un día Geno y darte un abrazo muy apretado!
    Nos seguimos viendo y leyendo como siempre 🙂

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  7. Candela gonzalez dice:

    Amiga de mi cuore estoy llorando recordando todo lo que contas…te quiero y es verdad qye sos la mimada del grupo jajajajaj genito psico te quiero me encantó la historia.

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    1. Soy la mimada 👼🏼

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  8. Genito! Tu historia te verdad me llegó,. Estoy en la etapa de la vida por la que tu misma pasaste: no quiero bebes. Es ese miedo a causarles dolor, el que a veces nos han causado nuestros padres, el miedo a saber si nos volveremos como ellos. Pero debo reconocer que la primera vez que vi a Lucy en tu Snpachat el corazón se me lleno de una emoción inexplicable (fue bonita eso si jajajaja).
    De verdad te admiro mucho como eres como madre, el que le enseñes cosas tan importantes: ser feliz con cosas simples, jugar, reír, querer a los animales.
    Si hubo alguien que me hizo replantearme el tema de la maternidad y de la vida en pareja (es un tema y miedo en mi vida que aún estoy superando), fuiste tú y tus hermosos desayunos de mandalas en Instagram.
    De verdad espero conocerte un día Geno y darte un abrazo muy apretado! y a disfrutar la vida 😀

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    1. Ohhh que mensaje más lindo!!!

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  9. Genito!!! Tu historia te verdad me llegó,. Estoy en la etapa de la vida por la que tu misma pasaste: no quiero bebes. Es ese miedo a causarles dolor, el que a veces nos han causado nuestros padres, el miedo a saber si nos volveremos como ellos. Pero debo reconocer que la primera vez que vi a Lucy en tu Snpachat el corazón se me lleno de una emoción inexplicable (fue bonita eso si jajajaja).
    De verdad te admiro mucho como eres como madre, el que le enseñes cosas tan importantes: ser feliz con cosas simples, jugar, reír, querer a los animales.
    Si hubo alguien que me hizo replantearme el tema de la maternidad y de la vida en pareja (es un tema y miedo en mi vida que aún estoy superando), fuiste tú y tus hermosos desayunos de mandalas en Instagram.
    De verdad espero conocerte un día Geno y darte un abrazo muy apretado!
    Nos seguimos viendo y leyendo como siempre 🙂

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    1. Me encanto! Ni por lejos me creo ejemplo; solo me inspire a contar como en la vida las cosas no se dan faciles, ni que siempre estamos tan seguros de lo que queremos. Yo no imagine tener una familia, y hoy son mi vida. No debo ser “la mejor”, pero doy todo porque ella sea feliz, una niña alegre que valore las cosas realmente importantes.

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  10. Sil dice:

    Luci es lo más!!!! Nos divertimos mucho en Ushuaia, las extraño!

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    1. Y yo ni te cuento!!!

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  11. EQUILIBRAMOS dice:

    WAA qué linda historiaa!!! otra historia más que te ha fortalecido! Un abrazo Geno.

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    1. Gracias weoncilla; Lucia es mi “luz” (literalmente) 😉

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  12. gabriela toledo dice:

    Es increíble lo hermosa persona que eres geno, siempre que te escucho y te leo me sacas sonrisas o me emocionas tu historias son de vida y de experiencia pura.
    Me apretaste el pecho de emoción con tu historia y pesar de esa lucha salio esa niñita tan linda que la vemos siempre por snapchat jajaja, te deseo lo mejor de la vida ❤

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  13. Es increíble lo hermosa persona que eres geno, siempre que te escucho y te leo me sacas sonrisas o me emocionas tu historias son de vida y de experiencia pura.
    Me apretaste el pecho de emoción con tu historia y pesar de esa lucha salio esa niñita tan linda que la vemos siempre por snapchat jajaja.
    un abrazo enorme ❤

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    1. Gracias!!! Me encanta que la disfruten conmigo ❤ ella es una bendicion 😉

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  14. Anita dice:

    Geno me emocione tanto con tu historia, también tengo hipotiroidismo, con mi esposo estamos en planes de ser papas pero me da un miedo terrible pasar por desilusiones con los test de embarazo. Por ahora estoy trabajando en sanar la tiroides antes de enfocarnos en el embarazo. Un abrazo apretado 🙂

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  15. Que hermosa Geno, soy mamá hace poco y créeme que historias como estas motivan a ser mejor persona.
    Me encanta lucy y su inocencia tan bella, muchos cariños y abrazos a los tres 🙂

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  16. Mar dice:

    Te quiero geno

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  17. Lizz dice:

    Gracias x esta historia…
    Llore de principio a fin.. Lucy in the sky es bellisima! Un abrazo enorme querida Geno

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  18. Acabo de descubrir tu blog, hermoso todo lo que escribis! Te quiero ❤

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    1. Y yo a vos te adoro ❤ más que a la mierda (y sabes que eso es mucho Jajajajaj)

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