Modas peligrosas: fitness

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ALIMENTARSE SALUDABLEMENTE: una moda peligrosa

Cuando la comida sana y el entrenamiento se vuelven una obsesión. Tres profesionales opinan sobre la desinformación que se difunde a través de Internet.

Desde hace casi dos años, existe una nueva tendencia denominada fitness en la que distintas personas comparten fotos de comidas clean –limpias-, recetas saludables, ejercicios, tips para bajar de peso y hasta sus historias de vida. Esta moda se reúne en Instagram y poco a poco se expande hacia las demás redes sociales bajo el lema “NO a las dietas, SÍ a la comida saludable”. Pero ¿quiénes son las personas detrás de las computadoras?

María Agustina Murcho, licenciada en Nutrición (MN 7888), creó su cuenta de Instagram para “concientizar a las personas y derribar bastantes mitos que hay, hoy en día, sobre la alimentación”, difundidos por gente sin estudio previo ni título que les permita aconsejar sobre el tema. Según Murcho, el fitness implica la eliminación de una serie de alimentos, comer de determinada manera -muchos le llaman “alimentación limpia”- y pasarse horas diarias realizando actividad física.

Dentro de este estilo de vida, existen una serie de alimentos que estos instagrameros catalogan de acuerdo a sus preferencias. Los alimentos FIT –diminutivo de fitness- son los que no contienen azúcar, harinas o grasas saturadas, en cambio, los FAT –diminutivo de fatness- son los que come la gente normalmente.

Hoy en día, es tanta la obsesión de algunas personas por incorporar únicamente alimentos orgánicos, que hasta dejan de ir a eventos para evitar salirse de esa dieta. La Licenciada opina que, para bajar de peso de forma adecuada, se deben incorporar todos los alimentos, respetar las porciones, hacer actividad física y, principalmente, no restringir.  

Genoveva Tenaillon, pastelera y personal trainer, tiene su propia cuenta de Instagram desde hace poco más de un año. En un principio, sólo subía fotos de lo que comía pero luego, comenzó a publicar sus recetas.

Desde que se interiorizó aún más en lo que provocaban algunas personas dentro de esta red social, decidió promover la campaña #noobsession. Ésta intenta concientizar a la gente sobre la obsesión con la delgadez y la alimentación limpia.

Tenaillon considera que las personas prefieren seguir los consejos de estas cuentas debido a que, descender de peso con un nutricionista puede tardar años. “Un gurú instagramero te da consejos fáciles y rápidos”.

Marina Miranda es profesora de educación física y cursa la licenciatura en deportología y actividad física. En su cuenta de Instagram, realiza publicaciones para informar a sus seguidores acerca del ejercicio y los hábitos saludables.

Sobre el fitness, “es una tendencia donde las personas tomaron hábitos alimenticios y de entrenamiento de los competidores de fitness, y los trasladaron a su vida cotidiana, lo cual me parece muy poco saludable”. Según Miranda, muchos tienen la necesidad de pertenecer al grupo de la sociedad “FIT”, que idolatran.

     Las tres profesionales concuerdan en que se debe tener mucho cuidado con las redes sociales ya que provocan una fallida sensación de fama e impunidad y, de algún modo, fomentan trastornos alimenticios. Se debe desmitificar, concientizar a la gente mediante una cuenta propia y realizar educación alimentaria para demostrar lo peligrosas que pueden llegar a ser las modas.

 De la moda fitness a la no obsesión

“Convertí una patología con la comida en una terapia cocinando y aprendiendo a disfrutar”, confiesa Genoveva Tenaillon, pastelera especializada en cocina sana y personal trainer. Tiene su propia cuenta de Instagram y es bloggera de recetas saludables y ejercicios.

La carrera de chef la estudió en el marco de una terapia por trastornos alimenticios en su adolescencia. Al cabo de unos años, le dijeron que su alimentación no aportaba a su rendimiento deportivo por lo que comenzó a cambiarla, de a poco, e ingresó en el estilo de vida fitness.

Luego de escuchar varias teorías sobre la eliminación de carbohidratos en la noche como método para perder grasa, decidió inventar recetas de comidas lowcarb –bajas en carbohidratos- que compartió en su cuenta de Instagram y así logró subir la cantidad de seguidores. Fue en ese momento cuando notó que la restricción de algunos alimentos se había vuelto una obsesión, “me encontré leyendo consejos para bajar de peso de `flacas´ de 20 años que no tienen ningún estudio al respecto”. Ese fue el principio del fin.

#noobsession fue el hashtag que implementó, acompañado de fotos suyas comiendo pizza o helado, para que la gente tome conciencia sobre lo peligroso que puede ser la obsesión con la pérdida de peso y la alimentación limpia. En seguida, comenzó a recibir muchos mails de personas que le agradecían por difundir el mensaje y su historia.

“Las redes sociales nos crean la fantasía de ser gente influyente o importante”, cuenta que la han reconocido por la calle y hasta la han criticado por recibir “alimentos de marcas polémicas”. A pesar de todo, el Instagram es solo una moda, en unos años, será obsoleto y cualquier cosa que se haya hecho “por la fama” no habrá valido mucho.

  
La porteña, Genoveva Tenaillon, vive en Chile desde hace tres años.

(Nota para Victoria Cohen, estudiante de periodismo

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Agustina Murcho dice:

    Muchas gracias!! Muy buena la nota!

    Me gusta

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