El ejercicio como antidepresivo 

Hace bastantes años atrás tuve una depresión muy fuerte (recalco el MUY FUERTE). Sin entrar en detalles los síntomas empezaron en la adolescencia y unos años después mientras estudiaba psicología (y mientras trabajaba la introspección en mí) la cosa se puso bastante fea. Toqué fondo y entre otras cosas deje la carrera porque no estaba lista para tanta informacion (hoy mucha gente no le cabe que faltando 10 materias no termine, acá la respuesta). Una vez que toque el fondo del fondo, intensifique mi tratamiento, aprendi a pedir ayuda a mis amig@s y familia y a mi pareja, empecé de a poco a mostrarme frágil y asustada. Y gracias a dios la ayuda estuvo ahí, y salí adelante.

Hace unos tres años consulte a un psiquiatra preocupada porque aún tenia algunos síntomas como fatigarme rápidamente, mucha ansiedad ante situaciones que no puedo controlar (osea, la vida misma); y ahora ya era madre, así que no podía “tomarme un break” cuando quisiera, así que el tema del desgano me preocupaba. Y, comparándome con mi amiga y hermana del corazón que fue mamá en simultáneo; con un embarazo igual de complicado que el mío y ella siempre con pilas, simpre positiva, siempre comiendo sano, con ganas de hacer cosas… le hablé al psiquiatra de esta amiga, y después de varias sesiones y una participación en evento sobre antidepresivos no farmacológicos; la psiquiatra me propuso probar con el ejercicio y/o la meditación. Comencé por ambos, la meditación no funcionó pero me di cuenta que cuando hacia ejercicio lejos de quedar cansada, estaba con más energía y mejor humor, menos ansiedad, dormía mejor… o sea: una panacea. Así que decidí dedicarme a ello, estudié, me inscribí en un curso (rápido porque ya siendo madre no tenía tiempo ni dinero de volver a la universidad), pero aproveché a mi profesor al máximo, estudié para personal trainer, instructorado de fitness colectivo, me certifiqué en pilates y Spinning, y paralelamente hice cursos de gimnasia para adulto mayor, balón suizo, etc etc etc. Ni bien recibida salí corriendo a buscar clientes, dispuesta a cambiarles la vida, me di cuenta que no todos están listos para el cambio, para empezar a “hacerse cargo” de si mismos, a enfrentar las excusas, a salir adelante.

Pasaron recién 6 meses y sigo sin trabajo, pero eso es menor, hay cosas en mi que son tan distintas que valió la pena cada peso invertido en cursos, cada madrugar para ir a algún evento. Me siento feliz la mayor parte del tiempo, pude finalmente aprender a manejar (tenia serios problemas de coordinación); ya no me cuesta levantarme temprano, siempre tengo ganas de hacer cosas aunque tenga sueño ( porque lo dormilona lo llevo desde la cuna, ojo). Pero ya dormir no es prioridad. Este último tramo lo hice en Chile, pais de adopté con mucho amor, y este nuevo estilo de vida también me ayudó a salir de casa, conocer gente; de los cuales unos cuantos ya cuentan como verdaderos amigos.

Espero haber sido breve pero clara, necesitan más motivos? No importa que tipo de ejercicio, yo empecé comprando unos rollers y saliendo a pasear con mi bebé en coche, de a poco fui por más y en dos años mi vida es otra, feliz, llena de ganas, de ganas de vivir!!!

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